sangre gorda 

 

 

 Sainete original de Serafín y Joaquín Álvarez Quintero

 

Personajes:

Candelita; Joven andaluza, de buen porte con mucho garbo y salero.        

Santiago; Hombre casadero, muy andaluz, y muy sangre gorda.(Lento hasta la desesperación)

 

Habitación en casa de Candelita, linda costurera de Arenales del Río. Una puerta a la izquierda y otra a la derecha. Al foro una ventana sin reja que da a un patio lleno de luz. Pocos muebles. Entre ellos una maquina de coser, un costurero y un bastidor para bordar.

 

Candelita, sentada cerca de la ventana, cose y canta a la vez, desasosegada y nerviosa. Ella es una pólvora, como suele decirse, y se halla, además, en un momento critico de su corazón.

 

Candelita.-(Cantando) Grande pena es la de un siego que no ve por donde va, pero mayor es la mía, que no se tu voluntad.

¡Por vía der merengue! ¡Ya cosí una manga ar revés! (Suelta la costura y se levanta sofocadísima) Seño, si no es posible; si no tengo la cabesa en la costura.¡Ay, que condenación de hombre! ¿Dónde he echao mi abanico? Aquí está (Se abanica con furia) Como san Lorenzo voy a mori por ese sangre gorda de Santiago: ¡achicharra!¡Jesú, que sofoco! Soplo y caliento el aire (Pasea unos momentos rabiosa y como dándose razones a simisma)  Mira Candelita, vamos a cose, que te tiene mas en cuenta. (Vuelve a sentarse a ello) Digo, a descosé; porque ahora tengo que descosé esta manga. Por poquito la rompo. Y luego, pague uste la tela...¡Mar fin tengan los hombres! (Cantando) Grande pena es la de un siego que no ve por donde va... (Se levanta repentinamente de un salto tirando la costura)¡ Ea, que no coso! ¡que no coso y que no coso!¡si no pueo cose! ¡Si por las uñas me esta saliendo electrisida!... (Pasea, se sienta, se levanta, se abanica y no está un punto quieta) ¡Ay! Es que se dise muy pronto, seño: Dos años¡Dos años! Se dise muy pronto: Dos años. Ya esta: ¡Dos años! Enero, er carnava, la cuaresma, la semana santa, la primavera, el verano, los baños en el rio, la vendimia, y las sambombas de nochebuena. ¡Dos años! Y empiese uste otra ves con enero y acabe uste con er niño Dios. ¡Dos años! Se dise muy pronto. ¡Dos años! Dos años viniendo a mi casa dia por dia ese plomo de hombre, gustándole yo -Porque se que le gusto,- Gustándome e -porque eso lo mas malo, que er me gusta,- Y sin haberme dicho todavía ”Candelita...arrimese uste a mi, que vi a ensende un sigarro” ¡Ay, Que sangre mas gorda le ha dao su divina majestad! En to er contorno no se encuentra otro. ¿Qué habré yo hecho, pa que Dios me castigue de esta forma? ¡Yo, que soy, una tira, de triquitraques, enamora de un hombre que hasta en apaga un fósforo echa tiempo! ¡ Y no hay mas que hase así!  (Sopla con vehemencia) Y ya esta apagao. Por supuesto, que se acabaron los rodeos. De hoy no pasa que aclaremos la situasión. O me dise sus intensiones, o le digo que me esta perjudicando y que no güerva. ¡Que no güerva!... Si ahí esta la dificurta: Que yo quiero que güerva. ¡Por via der merengue!(Siéntase otra vez a coser) De toos moos no lo sufro mas. Yo no voy a pasarme la juventu aguantando a ese chinche! De hoy no pasa; No pasa.

(Cantando) “Dos vereitas iguales: ¡Cuar de las dos cogeré! Si cojo la de mi gusto mi perdision ha de sé”

(Sin cantar) Ahí viene ya. Ya siento sus andares. Pa echa una pierna le pie permiso a la otra...y no se lo da toas las veses.¡Jesu!

 

Santiago. (Desde Dentro) ¿Ze pue paza?

 

Candelita.-Adelante (Pausa) ¡Adelante!  (Nueva pausa. Levantándose  y abriendo la puerta de la izquierda)  Pero ¿Se ha muerto uste?

 

Santiago.-Me estaba escondiendo...güenos dias. Me estaba escondiendo las correiyas de los zapatos como ze que a uste no le gusta que ze me vean...

 

Candelita.-¿Y no ha tenio usté tiempo en toa la mañana pa esconderse  las correiyas?

 

Santiago.-Tene tiempo, zi que he tenio tiempo; Zi no que no me he acordao hasta er momento mesmo en que pregunte zi ze podia pasa.¡Las cozas e la memoria, que vaya uste ha entenderla!

 

Candelita.-(Reprimiendo la primera frsca del dia) Güeno; Sientese uste si quiere, estara uste cansao del ejersisio (Se sienta ella)

 

Santiago.-Ahora me sentare. Antes vi a deja er sombrero en otra silla.(Va a dejarlo en efecto y previamente sacude el asiento con el pañuelo)

 

Candelita.-No se mancha, no tenga uste cuidao

 

Santiago.- Es la costumbre der café.

 

Candelita.-Ya.

 

Santiago.-¿Zu papa de uste, esta güeno?

 

Candelita.-Esta güeno, grasias

.

Santiago.-¿Zu mama de uste, esta güena?

 

Candelita.-( Atajando el padrón) Esta güena toa  la familia.

 

Santiago.-¿La hermanita güena tambien?

 

Candelita.-¿No le dijo a uste que toa la familia?

 

Santiago.-¿Y tito Juan?

 

Candelita.-¡Tito Juan es hermano de mi madre!

 

Santiago.-¿Pero esta güeno?

 

Candelita.-¡Ay!

 

Santiago.-¿Qué le paza a uste?

 

Candelita.-Nada.

 

Santiago.- Vi a zentarme ya.(Acerca una silla a la de Candelita y le sacude el asiento, como a la otra)

 

Candelita.-¡La costumbre der café!

 

Santiago.-Ezo mesmo.

 

Candelita.-Si no fuera ar café, perdería la dichosa costumbre.

 

Santiago.-Poco va a dura. Porque vengo notando hace dos años que er café me ercita.

 

Candelita.-¡Si!¡ Lo que le conviene a uste es zarzaparrilla, pa refresca la sangre!

 

Santiago.-¡Je! Ha tenio uste zalero.¡Lo que me gusta a mi, habla con uste Candelita!

 

Candelita.-¿Ah si? ¡También  lo vengo yo notando hase dos años!

 

Santiago.-¡Je! Y es curioso esto. Ar principio nos hacían la tertulia zu papa de uste, zu mama de uste, zu hermanita de uste y er tito Juan de uste. Pero primero  er papa que zu carpintería; Luego la mama, que los quejaceres de zu caza; Después er tito Juan, que no ze haya a gusto mas que jugando ar tute, y por fin la hermanita de uste, que zi las amigas, que zi que ze yo qué..Totá: Que noz han dejao zolos a uzte y a mi.

 

Candelita.-Pos tenga uste cuidao no se quee uste solo del to.

 

Santiago.-¿Es que va uste a zali quizas?

 

Candelita.-¡Por peteneras!

 

Santiago.-¡Je! Siempre de guazita.

 

Candelita.-¡Siempre!

 

Santiago.-Pero ¿De veras va uste a zali?

 

Candelita.-Si seño: A enrtrega una farda

 

Santiago.-¿A que hora?

 

Candelita.-¿Qué hora es?

 

Santiago.-¿Hora? Verá uste. Yo arranqué de mi caza a las diez y cuarto. De micaza ar café, que esta ayi a la vera, diez minutos. Tota: Las diez y veinticinco. Tomé café con leche...y una copita. Total: La once menos cuarto. Fui a la bodega de Don Rufino: Las once menos diez. Discutí con é zi ze zurfatan las viñas o zi no ze zurfatan: Las once y cinco..

 

Candelita.-(Estallando) Pero, arma mia¿No tiene uste relo?

 

Santiago.-Tengo relo; Zino que me gusta carculá la hora en el aire.

 

Candelita.-¡Es que mientras  uste la carcula suena er de la iglesia!

 

Santiago.-Mejon zi zuena; Porque  entonces pongo bien er mio.

 

Candelita.-¿Y que hora tiene uste en er zuyo?

 

Santiago.- Después de sacar el reloj y de aplicárselo al  oido) ¿Por la iglesia o por la estación?

 

Candelita.-(Levantándose) ¡Por er demonio que ze lo yeve a uste! Deme uste er reló. (Se lo quita de la mano,  lo mira y se lo devuelve furiosa)  ¡Las dose menos cuarto! ¡Ya salimos de dudas!¡Jesú con el hombre!

Santiago.-¡Que viva de genio ez uste!

 

Candelita.-No hijo mio; Es que no  pué aguantarse que yeve usté relo y pierda tanto tiempo carculando las horas.

 

Santiago.-¿Y a que no zabe uste por que lo hago? To tiene zu porqué. Por zi argun dia ze me orvia er relo. Como me acuesto a oscuras toas las noches,  por zi arguna ve ze me orvian los fósforos,

 

Candelita.-¿Y porque no prueba a andá de prisa un dia, por zi arguna vez se le orvia andá despacio?

 

Santiago.-No ze me orvia, no. Ezo va con mi natura. Yo zargo a mi padre.

 

Candelita.-Ah ¿De manera que es herencia? ¿No tiene arreglo?

 

Santiago.-Ni farta . Er pobrecito de mi padre me lo decia” Er que anda aprisa ez er que tropieza. Déjate di espacito. Espacito, espacito...

 

Candelita.-¡Pos si que esta uste bien educado!

 

Santiago.-¡Qe zi lo estoy! Mi padre ra un hombre de mucha cencia. No habria la boca  zi no era pa zorta una márzima. En fin, nacio pobre lo mesmo que el hambre, y me dejo los piaciyos e tierra que tengo....Na más una pena ze yevo al otro mundo.

 

Candelita.-¿Cua?

 

Santiago.-No habe podio darme una carrera.

 

Candelita.-¡A uste no le da una carrera ni su padre ni toa su casta!

 

Santiago.-¡Je! En er sentio del estudio, Candelita. Yo empecé a estudiá.

 

Candelita.-¿Pa que?

 

Santiago.-Pa er telegrafo

 

Candelita.-(Soltando la risa) ¿Pa er telegrafo uste? ¡Ja, ja, ja!

 

Santiago.-Pa er telegrafo, no ze ria usté; Pa er telegrafo.

 

Candelita.-(Volviendo a levantarse) ¡Vamos hombre!  Hizo uste bien en no segui. ¡Primero que los partes de usté, yegaban toas  las cartas ¡Aunque las yevaran andando!

 

Santiago.-¡Que viva de genio es uste!

 

Candelita.-También es herencia.

 

Santiago.-¿Zi?

 

Candelita.-Si seño.

        

         Pausa. Santiago la mira embelesado. Ella alentando alguna esperanza de que el hombre se anime y rompa de una vez, lo estimula con miradas zalameras.

 

Santiago.-Ziempre ha de esté uste con la riza en los labios.

 

Candelita.-Siempre, no.

 

Santiago.-Delante mía por lo menos.

 

Candelita.-Eso es otra cosa. To tiene su porqué, como ha dicho usté antes.

 

Santiago.-¿Zi?

 

Candelita.-Ya ve que si...¡ Mala persona!

 

Santiago.-¡Mala persona dice!...¡Mala persona!....¡Je! (Nueva pausa. Candelita lo mira fijamente. Él la mira también, pero sin darse clara cuenta de la intención que ella pone en sus ojos. Al fin exclama)¡Que gracia tiene cuando dos se yevan un rato azi como nosotros, na más e mirándoze, zin decirse na y como zi ze dijeran argo!...ezo paza mucho

 

Candelita.-(Desesperada) ¡Mucho pasa!1 ¡Mucho!

 

Santiago.-(Levantándose) ¿Me deja uste que me fume un pitiyo?

 

Candelita.-¡Fúmese uste aunque sea un cohete!

 

Santiago.-Zi le incomoda a uste, no fumo.

 

Candelita.-¿A mi incomodorme? ¡Ya pue uste fumá hasta que se le acabe er resueyo!

 

Santiago.-¿Pero que bicho le ha picao a usted de pronto?

 

Candelita.-¡Que no encuentro un oviyo...que estoy buscando hase dos años!

 

Santiago.-¡Vaya una coza! No ez pa zofocarze de eza manera. (Se asoma a la ventana y se distrae en soplar despaciosamente el humo del cigarro.) Miste, miste como ze va el humito.

 

Candelita.-¡Ay!!¡Ya no puedo mas! ¡Yo tiro por la caye de en medio) Se sienta)

 

Santiago.-¿Zale de aquí zeño Frasquito, er de la Zambrana?

 

Candelita.-De aquí zale.

 

Santiago.-A la cuenta de hablá con  zu papa de usté.

 

Candelita.-De hablá con mi papa, si señó.

 

Santiago.-Zon mu amigos,

 

Candelita.-Muy amigos. Y ahora tratan de sé argo más. Como señó Frasquito tiene un hijo moso...

 

Santiago.-¡Ah zi.!..Juan Maria. Mu zimpatico.

 

Candelita.-¿Verda que lo es?

 

Santiago.-Mu zimpatico, y mu formalito...y de lo mejon que hay en Arenales.

 

Candelita.-¡Vaya! Me alegro de que piense usté así.

 

Santiago.-¿Le gusta quizás zu hermanita de uste?

 

Candelita.-No, señó. (Se señala ella)

 

Santiago.-¿Cómo? (Candelita vuelve a señalarse sonriendo) ¿Qué?

 

            Candelita.-¡Que le gusto yo!

 

         Santiago.- (Asombrado) ¿Qué le gusta uste?

 

         Candelita.-¡Si hijo mío! ¡Que le gusto yo! ¿No pueo yo gustarle a la gente) ¡Ni que fuera yo er leon der correo de Córdoba, que dise mi papá que es lo más feo que ha visto en er mundo!

 

         Santiago.-Pero ¿Uste ha hablao arguna vez con Juan Maria?

 

         Candelita.-¡Muchas veses! ¿No ve usté que somos vesinos?

 

         Santiago.-Guazitas ahora no. Digo que zi ha hablao usté con é de estos particulares,

 

         Candelita.-¡Ya lo creo!

 

         Santiago.-¿Cuándo?

 

         Candelita.-De estos particulares, anoche mismo.

 

         Santiago.-¿Anoche?

 

         Candelita.-Anoche

 

         Santiago.-¿A que hora?

 

         Candelita.-¿hora? Verá usté. (Remedándolo con mala sangre) Yo acabé de comé..serian las ocho Si las ocho eran: recuerdo que dieron las Ánimas. Estuve luego de palique con Mariquita la de aquí ar lao. Tota: las ocho y diez. Después vino er periodico y le leí a mi papá la sesión de sucesos. Tota: las ocho y veinte. En seguía entró uste... y charlamos como de costumbre. Totá: las diez y media. Se fue usté...

 

         Santiago.-¿Pero ze guazea usté, Candelita?

 

         Candelita.-No seño: echo las cuentas al aire por si argun día se me orvia er relo.

 

         Santiago.-Es que a mi me corre priza ¿zabe...?

 

         Candelita.-Es usté muy vivo de genio. Espasito, espasito...que er que ánda aprisa es que tropieza, como le enseño a usté er talento de su papá. ¡Que talento de hombre! ¡Oh!

 

         Santiago.-Vamos, vamos...Óigame usté en zerio.

 

         Candelita.-¿Qué pasa?

 

         Santiago.-Paza..paza...Haga usté el favó de zentarze a mi lao.

 

         Candelita.-¡Digo! (Lleva una silla junto a la de Santiago, busca tranquilamente un trapo cualquiera, dando lugar a la extrañeza de él, y acaba por sacudir el asiento con sorna)

 

         Santiago.-¿Qué haze uste, niña?

 

         Candelita.-¡La costumbre der café! To se pega.

 

         Santiago.-¿No le he dicho a uste que me oiga en serio?

 

         Candelita.-Pero ¿Quién se ríe?

 

         Santiago.-Uste por dentro, Candelita.

 

         Candelita.-Ea, pos ya me tiene usté como un juez, por dentro y por fuera.

 

         Santiago.-¿Es verda ezo de que uste le gusta a Juan Maria?

 

         Candelita.-Cruse uste la caye y pregúnteselo a é, ya que, por lo visto, es un fenómeno que yo puea gustarle a ese hombre.

 

         Santiago.-¿Y es  verda que Juan Maria le gusta a uste?

 

         Candelita.-Si señó, que me gusta.

 

         Santiago.-¿Qué le gusta a uste?

 

         Candelita.-¡Que me gusta Santiago, que me gusta!¿Y sabe uste porque me gusta? ¡Porque tiene sangre en las venas en vez de manteca colora! Porque si me ve a la puerta de mi casa, se acerca a mi y me dise veinticinco flores en un minuto, y me lo dise con fuego en los ojos y en las palabras y hasta en la punta de los pelos; Como disen los hombres las cosas a las mujeres que quién pa ellos, no como dise usté si se sulfatan o no se sulfatan las viñas.¡Sangre gorda!!Ya tiene uste explicao por lo que me gusta ese hombre! (Vuelve a sentarse pero lejos de él)

 

         Santiago.-(Aplanado por la revelación) ¡Güeno esta! Me ha dejao uste sin temperatura. ¿Es decí que de ná me ha zervio a mi vení a esta caza desde hace doz años, un día tras de otro, zin fartá ninguno?

 

         Candelita.-El único que ha ganao ha sio er siyero.

 

Santiago.-Deje usté las guazitas.

 

Candelita.-Si es que no entiendo lo que quié uste desirme.

 

Santiago.-(Un poco emocionado) Zeñó, que de na me ha zervio veni a zu caza tos los diaz...pa que use comprenda que la quiero.

 

Candelita.-(Fingiendo gran sorpresa tras un movimiento de alegria) ¿Qué uste me quiere a mi?

 

Santiago.-¡Pero zi estoy viniendo tos los dias!

 

Candelita.-¡Hijo de mi arma! También  er de las burras de leche viene tos los días a deja un cuartiyo pa mi madre, y hasta ahora no se yo lo que le parezco.

 

Santiago.-¿Va usté a compará una coza con otra?

 

Candelita.-Pero ¿Uste  me ha dicho alguna vez que le gusto?

 

 

Santiago.-Yo...yo..¡Yo estoy viniendo desde hace doz años tos los dias!

 

Candelita.-¿Y pensaba usté seguí lo mismo?

 

Santiago.-¡Claro! Hasta ve...

 

Candelita.-¿Hasta ve que?

 

Santiago.-Hasta vé....hsta vé...

 

Candelita.-¡Hasta vé si yo le tiraba er costurero a la cabesa! (Se levanta)

 

Santiago.-¡Es usté  muy viva de genio!

 

Candelita.-Muy viva. Y usté no  perdia na con cambia er suyo con un amigo.

 

Santiago.-Yo hago lo que usté me mandé.

 

Candelita.-¿A que no?

 

Santiago.-¿A que zi?

 

Candelita.-(En torno de burla) Pos ahora cuando sarga uste, busca a mi papá, se acerca a ....é...y le da usté  la enhoragüena.

 

Santiago.-(Con recelo) La enhoragüena? ¿Por qué?

 

Candelita.-Porque ha sabío usté...que Juan Maria...se entiende con mi hermana Dolores.

 

Santiago.-¿Pero es con Dolores con quien ze entiende Juan Maria?

 

Candelita.-¡Naturalmente, arma de cántaro!

 

Santiago.-(Loco de contento) ¡Hombre! ¡hombre!...¡Me güerve la temperatura! Y ezo ¿Cuándo ha zio? ¿Cómo ha zio?

 

Candelita.-¿Cómo había de ze?¡Como son esas cosas! Le gusto er domingo, se lo dijo er lunes y se quié casá er martes.

 

Santiago.-Mu de priza va ezo....¡Pero me güerve la temperatura!

 

Candelita.-¿Si, eh? Pos mucho ojo, y no dé uste lugá a que se le vaya otra vez pa siempre.

 

Santiago.-¡Yo seguiré viniendo tos los dias!

 

Candelita.-(Aterrada) ¿Quéeee?

 

Santiago.-(Temeroso) ¿Va usté a prohibirme veni?

 

Candelita.-Lo que le digo a usté es una cosa: Que si he de quererlo, tiene uste que tomá una medicina pa aclararse la sangre. Las marsimas der sabio de su papá, se las guarda usté pa un  librito. Mañana a las sinco de la mañana, voy a la ermita de la Luz a rezarle a la Virgen; Es devosión que tengo el día 13. A las siete ire a la plasa a vé si hay flores. Después a casa de Manuela Romero, que tiene una chiquiya mala. Después a misa a San Francisco; Después aquí a armosá. Cuando haya almorzado, me ire a casa de la Garbosa a entregarle una farda, de ahí a casa de Doña Remedios a llevarle una blusa y después me asercare al despacho de Don Julio a que me pague lo que me debe. De ahí, me bajare a la confitería, al lao venden encajes, y comprare unos cuantos que necesito. ¡Ah! Se me orvidaba, pasare por la sapatería, a recoger unos sapatos que deje encargaos la semana pasada. Pos güeno: En tos esos sitios quiero verlo a usté ar yega y al irme. (Santiago se levanta asombrado) Si farta uste, en uno solo, voy a tardá en decirle si lo quiero, lo que usté ha tardao en desirmelo a mí. Con que hasta mañana si Dios Quiere. (Vase resueltamente hacia la puerta de la derecha)

 

Santiago.-¡Pero comprenda usté que en tres cayes a un tiempo!

 

            Candelita.-¡Así se demuestra er cariño! Hasta mañana si Dios quiere. (Éntrase decidida por la puerta de la derecha, dejándolo con la palabra en la boca.)

 

         Santiago.-Hasta mañana zi Dios quiere...Zi, porque de pazao...yo no respondo de está vivo. Conforme der to en que yo tome una medicina pa aclararme la zangre; Pero conforme  der to también, en que ella necesita echarle un poquiyo de jierro a la zuya. ¡Compadre  qué zangre más ligera gasta la niña! En fin, lo prencipá, ya lo he lograo. Mi padre me lo dijo siempre: “En er zurco  hay que derramá er grano poquito a poco” Hasta mañana zi Dios quiere. (Vase por la puerta de la izquierda, mirando hacia la otra)

 

         Candelita.- (Saliendo por donde  se fue) ¡Ay! ¡Ha nesesitao banderiyas de fuego...pero ya esto es vivi! (Se asoma a la ventana muy contenta) ¡Hasta mañana Santiago!

 

            Santiago.-(Desde dentro) ¡Zi Dios quiere, Candelita, zi Dios quiere!

 

         Candelita.-(Retirándose de la ventana) Si querra. ¿Por qué no ha de queré, si los dos queremos?

         (Al publico)

         La que quiera como yo,

         Sepa que yo le deseo

         Un novio de lo mejo;

         Torpe o listo, guapo o feo,

         ¡Pero un sangre gorda no!

 

                                                   F  I  N

 

 

Madrid, Abril 1909.